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Autor: Tarantino Luis Eduardo Rovira fue un artista subvalorado por su generacion y por las siguientes. De alli que su obra sea objeto de culto para un nucleo reducido de iniciados en las artes de la cultura ciudadana porteña.
Bandoneonista y pianista, nacido en 1925, formo parte de numerosas y destacadas orquestas de tango desde muy chico (debuto a los 9 años en la agrupacion de Francisco Alessio para luego pasar por las orquestas de Florindo Sassone, Orlando Goñi, Miguel Calo, Osmar Maderna, Jose Basso y, mas tarde Alfredo Gobbi), algunas de las cuales recibieron no solo su enorme capacidad como instrumentista sino su talento como orquestador y compositor.
Rovira era una persona humilde que, utilizando una muletilla de moda, tenia un 'perfil bajo'. La introspeccion y el estudio constante lo llevaron a introducirse en compositores de los mal llamados 'clasicos' y a familiarizarse con la armonia, el contrapunto, la fuga y el dodecafonismo.
Cuando hacia 1957 se disuelve la orquesta del Maestro violonista Alfredo Gobbi, en donde habia actuado como bandoneonista, arreglador y autor, dejando un magnifico tango, cabal expresion de los tiempos que vendrian y solido y fiel homenaje al director, El engobbiao, Rovira continua con algunos proyectos junto al cantor Alfredo del Rio o con la orquesta de Atilio Stampone, para despues comenzar su etapa mas creativa dentro de lo que llamo "Agrupacion de Tango Moderno".
Su efervescencia creativa lo lleva a estudiar profundamente el piano y, ademas, el oboe y el corno ingles, instrumentos para los que escribio una extensa obra de camara. Es alli que se plantea desarrollar las ideas de cambio que venia alimentando en los ultimos veinte años.
Asume, como Astor Piazzolla a quien admiraba, que ya no puede hacer las mismas cosas de la misma manera. Comienza a crear piezas que profundizan su espiritu de una melancolia serena y a la vez del comienzo de la era del nuevo habitante de Buenos Aires, al que lo maneja el reloj y no el corazon, sus pulsaciones son distintas y la musica de Rovira y de Piazzolla son la pintura exacta de aquella transicion durante los años '60.
Rovira mas cerca de Bach o Haendel, Piazzolla de Bartok y Stravinsky. Ambos marcaron su epoca, Piazzolla extrovertido y peleador, Rovira introvertido y melancolico. Ambos combatidos por renovar, el corazon de Rovira resistio menos que el de Astor.
Asociado a musicos de enorme talento como el pianista Osvaldo Tarantino, que tambien toco con Piazzolla, Rovira dejo un patrimonio de una serena belleza, sin estridencias, de acuerdo al espiritu mismo del tango, aun cuando para muchos su musica no tiene relacion con este.
Un dia, fatidico y triste, Rovira murio, pero su musica sigue tan viva como entonces. Estremece profundamente y es fiel testigo de una epoca bastante pobre artisticamente en la que el brillo como pocos.
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